martes, 24 de julio de 2012

046 CEREMONIA DEL TÉ (Estilo Soan)


CEREMONIA DEL TÉ
(estilo Sōan).

"Sōan" significa "cabaña de pasto" y se refiere a características típicas encontradas en muchas de las casas de té. Fue influenciado por el estilo Shoin.

La Kano Shoju-an consta, como la mayoría de casas de té, de dos elementos: el jardín y el edificio en sí. Materiales muy sencillos conforman el jardín, que a pesar de ello se encuentra cuidadosamente diseñado. El camino de piedras o “roji”, en el cual destaca una piedra mayor a la entrada, los senderos de gravilla, los islotes de paja finamente arreglados, la piedra para despojarse del calzado (kutsunugi ishi), son parte de un complejo pero sutil micro cosmos que rodea la casa de té.

El sistema constructivo de la casa utiliza paredes y columnas de bambú, recubiertas con barro y techos de paja de arroz.

Delante de las ventanas, se hallan unas pantallas suspendidas de paja trenzada, las cuales son un artificio climático, ya que protegen de la incidencia del sol en días calurosos, pero sin impedir el paso de la brisa, y pueden ser retiradas en invierno.

En su interior, el espacio fluye entre los diferentes ambientes con armonía y flexibilidad.

Las finas pantallas corredizas (shoji), que son una retícula de madera que enmarcan papel de arroz), las terrazas, las generosas ventanas y la simpleza y liviandad de los materiales ayudan a establecer un vínculo muy estrecho entre el espacio interior y el ambiente exterior. De hecho, el exterior es utilizado como un "cuadro vivo" ya que la ventana enmarca la vista al ubicarse a una altura y posición determinada.

La iluminación, tenue pero focalizada contribuye a realzar la atmósfera de meditación propia del recinto. Al interior de la casa, nos recibe un ambiente semi público de piso de piedra, donde los visitantes esperan su turno para participar en la ceremonia. Como muchas de las artes japonesas, el chadō es un arte participativo y se lleva a cabo en un ambiente especial. Tras deslizarse una mampara, una graciosa  maiko o aprendiz de geisha nos invita a pasar al salón de té, donde hay una hornacina (tokonoma). Normalmente las salas de té son de piso de tatami o esteras de paja finamente trenzada, pero también pueden ser de piedra. En él se encuentran dispuestos los utensilios para la ceremonia.

En una esquina (Tamae de datami), se lleva a cabo la preparacion del té.

Las visitas nos ubicamos en un área opuesta (Kyaku datami). Mientras la maiko lleva a cabo la preparación del té, una asistente nos entrega un dulce japonés llamado warabimochi, de consistencia pastosa, apariencia suave pero sabor agradable, hecha de arroz y legumbres. Posteriormente se nos sirve un té verdoso, espeso y algo amargo (ocha), en un pote circular finamente trabajado en laca (chawan). El chawan es entregado girando aproximadamente 180 grados en 3 pequeños movimientos, con objeto de admirarlo y darlo a admirar. Luego de una respetuosa venia, el huésped gira el pote en sentido inverso y procede a ingerir la infusión. Los chawan serán recogidos previas otras respetuosas reverencias.

A un occidental, le sobrecoge la solemnidad, elegancia y maestría con la que ésta se lleva a cabo. Transmite paz, sosiego y al mismo tiempo admiración por la exquisitez, fina estética y armonía en la delicada coreografía que conlleva su preparación y ejecución.

Para un japonés, sin embargo, el Chadō es una condensada y estilizada versión de la vida cotidiana.

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